que no se acabe el mundo

QUE NO SE ACABE EL MUNDO 

 Y es que el mundo no se va a acabar, pero espero que cambie y que cambie mucho. Sobretodo con respecto a la vida en “piloto automático” que venimos viviendo, a ver si empezamos a pensar más en lo que sucede a nuestro alrededor. 

 Pero tampoco es cuestión de llamarle “nueva normalidad”, porque si es nueva, aún no puede ser normal... y es que eso es lo mejor del asunto, que tenemos que volver a construirla día a día. Y ¿qué mejor inicio de construcción que hacernos las preguntas que antes no teníamos tiempo para reflexionar, o incluso nos daba miedo encontrar la respuesta?... 

 Hemos sido recluidos en casa de forma obligatoria, desapareciendo de “nuestro lugar”. Pues aprovechemos para preguntarnos por qué estábamos ahí y si es donde queremos estar, o si nos fuimos dejando llevar por lo acontecimientos; preguntémonos si realmente disfrutamos de todas las costumbres ancladas que llevamos años practicando; ordenemos ese almacén interior, para tirar lo que no nos sirve y limpiar de polvo y colocar en un lugar visible lo que nos hace auténticos e inigualables. 

 No se muy bien por qué motivo ni con qué objetivo nos educan para vivir hacia los demás, ignorando por completo la importancia de encontrarnos a nosotros mismos. Así sólo consiguen que seamos la creación de otro u otros. Sólo dentro de uno mismo es donde está la felicidad, la autenticidad y la belleza, pero también la empatía, la compasión y la generosidad. Por lo tanto ¿no sería mejor que nos enseñaran a escucharnos, entendernos y querernos a nosotros mismos, si con eso conseguimos ser mejores hacia los demás? Pues aprovechemos ahora para aprender a escucharnos y a encontrarnos. Este momento nos está obligando a improvisar cada día sobre el escenario de nuestras propias vidas, así que busquemos un final feliz mientras disfrutamos de este calderón como los de Short Skirt And Long JacketWill Allways Love You o Blackbird, en los que nunca estamos seguros del tiempo que va a durar, pero sabemos con certeza que llegará el momento del subidón. 

 Por otro lado, algo que yo personalmente he aprendido gracias a todo esto, es a valorar que cada cosa tiene su propio tiempo, no el tiempo que queramos asignarle nosotros dentro de nuestras vidas (a veces bastante frenéticas). Me he deshecho por completo del tan machacado “es que no tengo tiempo”… Bien es verdad que para poder hacer muchas cosas en el día, tenemos que asignarle un tiempo determinado a cada una, pero eso no significa que vayan a quedar completas en ese tiempo, no se si me explico. Por ejemplo, cuando quieres dedicarle un ratito en el día a la novela que estas leyendo, no significa que ese mismo día vayas a terminarla… pues lo mismo pasa con conocerse y cuidarse a uno mismo, aprender una nueva disciplina, o algo tan sencillo como limpiar la casa. 

 Nos hemos acostumbrado a vivir con el objetivo de terminar las cosas que empezamos, sin dar importancia al tiempo que pasamos en ellas, y sin valorar que cuando disfrutas del proceso, el resultado va a ser infinitamente mejor, y nos ayudará a ser mucho más eficaces, productivos y felices. Pero ahora ya no hay tanta prisa, así que quedémonos el tiempo necesario en esas cosas que disfrutamos, sin pensar en lo que vendrá luego. 

 Otra consecuencia maravillosa de este extraño momento es que se están eliminando las máscaras y coberturas de falsedad, para desvelar la verdad de cada ser humano: la de esa actriz que muestras sus canas y la de ese médico al cual, sin ser su especialidad, su vocación le llama a formarse para ayudar a sus compañeros… eso si es belleza; pero también desvela la auténtica mentira, como la del político que prometía el oro y no es capaz de dar ni agua, o la del “artista” que en la soledad no quiere mostrarse porque sabe que no es nada sin todo el equipo que tiene detrás, al que nunca dedicó un agradecimiento... 

 

 He querido compartir esta reflexión, porque desde que iniciamos hace un mes la acción solidaria para donar a la Organización Mundial de la Salud los ingresos que recibiéramos por los clicks de este vídeo, hemos tenido un feedback muy interesante… Estamos muy contentos y agradecidos por los cientos de miles de clicks que llevamos contabilizados. Pero también hemos recibido insultos por el hecho de ser la OMS la beneficiaria y nos gustaría darles una respuesta justificada, para que valoren retractarse de esas palabras tan feas, que parece que, por ser de forma tan distante, no duelen. 

 Por supuesto que cada uno es libre de pensar a su manera (esa verdad es la que  precisamente estoy proclamando con esta reflexión). Pero si miramos un poquito más allá y nos fijamos en lo que sucede a nuestro alrededor, como pido al inicio de estas palabras, nos daremos cuenta de que mientras en España ya estamos saliendo del temido pico, aún hay más de medio planeta que todavía no ha llegado a dicho pico y que ya tiene cifras que superan con creces nuestros cifras más altas... Eso quiere decir que este virus no entiende de fronteras, ni edades, ni colores, y lo que nos está enseñando es que tenemos que estar unidos por encima de todo eso. Cualquiera que pueda ofrecer la más mínima ayuda, a cualquier organización, grande o pequeña, que tenga la posibilidad de entregar cualquier ofrenda a cualquier persona que lo necesite, es infinitamente mejor que dedicarse a criticar lo mal que lo hace todo el mundo, mientras tienes la nevera llena y te repanchigas en tu cómodo sofá para empacharte de información y, eso si, salir a las 20:00 a aplaudir al balcón, no vaya ser que... 

 Si dedicáis dos minutos a leer los principios de la constitución de la OMS, os daréis cuenta de que como entidad, merece todo el apoyo posible. Me da igual quién esté en el timón ahora, siempre hay tiempo para luchar por buscar a alguien que la represente mejor, si es que no se está de acuerdo con sus actos concretos. Pero eso no significa que la Organización en sí no tenga unos valores respetables y necesarios. Tratándose de cuidar y mejorar la salud del mundo, siempre tendrán mi apoyo. Creo que sé bien de lo que hablo por pertenecer a la SGAE, que aunque lleva años cambiando de capitán, a cada cual más cuestionable, jamás dejaré de defender la necesidad de que exista una sociedad que gestione los derechos de los autores, de cuyas obras disfrutáis todos desde ese, vuestro cómodo sofá, sin obligación de pagar un céntimo.  

 En fin… llegará el momento en que se consiga la esperada vacuna, pero cuando llegue, por favor, no nos olvidemos de buscar nuestro verdadero yo, ni permitamos que se le vuelva a quitar el valor al tiempo, ni que sean los mentirosos enmascarados quienes lideren nuestro pensamiento y nuestra voz. Pero si luchemos por volver a los besos y los abrazos, a las risas entre amigos o los silencios repletos de amor, a las caricias sin justificación o las infinitas conversaciones con personas admirables… Y aprendamos a cuidar de nuestro mundo para que no se acabe, porque él no nos necesita a nosotros para sobrevivir, pero si él no sobrevive, nosotros tampoco.  

 No me quiero despedir sin antes enviarles mi más sincero apoyo a todo el que ha perdido a alguien en este proceso, da igual si se fue por el virus o no, pero no puedo imaginar la tristeza de no poder despedirse ni apoyarse en los demás que se quedan aquí.  

 Y por supuesto a todos los trabajadores, sanitarios y no, que han estado al pie del cañón desde mucho antes de que nos dijeran que teníamos que quedarnos en casa, ya ves... lo difícil que les ha parecido a algunos el simple hecho de no salir de casa, mientras las calles se llenaban de súper héroes. Gracias por hacer Que No Se Acabe El Mundo. 

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